SVD Argentina

Misioneros del Verbo Divino

Quiénes somos

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svd_mundoLos Misioneros del Verbo Divino somos un Instituto Católico internacional de Religiosos-Misioneros, fundado por Arnoldo Janssen. Estamos distribuidos en los cinco continentes al servicio de la Palabra de Dios y de la Misión Universal.

Desde 1889 estamos presentes en ARGENTINA, anunciando el Evangelio en cercanía a las realidades de los hombres y mujeres de hoy.

La Congregación del Verbo Divino es una comunidad fraterna de religiosos misioneros y animada por el llamado común que el Señor nos ha hecho. Todos sus miembros comparten un único ideal de vida religiosa y el compromiso radical con la tarea misionera. Por ello, nuestro Fundador quiso que nuestra Congregación fuese una familia de Sacerdotes y Hermanos, dos vocaciones diferentes, pero ambas poseen una meta común: el anuncio del Evangelio.

En el año 1889  -en respuesta a insistentes pedidos de asistencia espiritual-  llegaron los 2 primeros misioneros del Verbo Divino a Argentina. Comenzaron atendiendo a los inmigrantes europeos, de preferencia suizos y alemanes del Volga, religiosamente abandonados en sus colonias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires. Más tarde extendieron sus trabajos a muchos puntos del país, destacándose en el campo de la prensa, la educación, la formación del clero y, sobre todo, en el envío de misioneros ‘ad gentes’. Argentina pasó a ser uno de los países de mayor presencia Verbita en el mundo.

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Los Misioneros del Verbo Divino

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La Sociedad del Verbo Divino fue fundada por San Arnoldo Janssen el 8 de septiembre de 1875 en Steyl, un pequeño pueblo de Holanda, a poca distancia de la frontera alemana.

“El amor y la gracia de Dios nos han reunido de diversas naciones y continentes en una Congregación religiosa y misionera, consagrada al Verbo Divino y distinguida con su nombre”. (Prólogo de las Constituciones SVD)

El objetivo último de nuestra misión es hoy el mismo que ha sido desde los tiempos de nuestro fundador: “proclamar el Reinado del Amor de Dios” como destino común de toda la humanidad y como horizonte hacia el cual peregrinamos. La misión nace del amoroso diálogo interno del Dios Uno y Trino, un diálogo de amor y reconciliación con toda la humanidad. Somos llamados por el Padre, enviados por el Verbo y guiados por el Espíritu.

Damos testimonio del Reino en un mundo profundamente dividido por razón de creencias, clases sociales, culturas y religiones. Así, salimos al encuentro de los demás en diálogo profético, buscando sobrepasar las divisiones que nos separan unos de otros y de Dios. Nuestra misión de diálogo profético está al servicio de la comunión y se orienta a la manifestación final del Reinado de Dios.

Entendemos el diálogo como una actitud de solidaridad, respeto y amor que debe pernear todas nuestras actividades. En solidaridad salimos al encuentro de los demás para compartir con ellos nuestras vidas en su situación concreta. Con respeto apreciamos la unicidad y la dignidad de cada persona y de toda comunidad humana. Y sobre todo, el amor nos une a pesar de nuestras debilidades.

En diálogo profético nos comprometemos especialmente con gente en búsqueda de la fe, con los pobres y marginados, y con los que pertenecen a culturas diferentes y a diversas religiones e ideologías.


Dónde estamos – Cuántos somos

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Presencia de los Misioneros del Verbo Divino en el mundo (clic para agrandar)

Estamos en la vanguardia misionera de la Iglesia, trabajamos preferentemente en lugares donde todavía no se conoce el Evangelio o entre las comunidades más necesitadas. Promovemos la dignidad de las personas, los derechos humanos y la defensa del medio ambiente.

Hoy, los que conformamos la Familia del Padre Arnoldo Janssen (SVD, SSpS y SSpSAP) estamos dispersos por todo el mundo con el único y común ideal que nos ha reunido de diversas naciones y continentes: proclamar la Palabra de Dios a todos los hombres, preferentemente allí donde el Evangelio aún no ha sido anunciado.

La Congregación del Verbo Divino cuenta hoy con más de 6.000 miembros entre sacerdotes, Hermanos y estudiantes en formación. Sus misioneros trabajan en 60 países del mundo.


Cómo lo hacemos

La razón de ser misionero es servir a la paz, promover la vida y la reconciliación de los hombres con Dios y entre sí. Nuestra vida de oración y trabajo se extiende desde la proclamación de la fe hasta el desarrollo integral del hombre, construyendo la Iglesia hasta en países no cristianos.

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Tarea misionera de los Verbitas


Espiritualidad

Somos seguidores de Jesús, como religiosos misioneros del Verbo Divino, de diversos países y culturas, edades y mentalidades. Evangelizadores, viviendo de la Palabra y la Eucaristía, en comunidades fraternas a imagen de la Trinidad.

El amor y la gracia de Dios nos han reunido de diversas naciones y continentes en una Congregación religiosa y misionera, consagrada al Verbo Divino y distinguida con su nombre.

Respondiendo al llamado del Espíritu y a las necesidades de los pueblos, Arnoldo Janssen fundó nuestra Congregación como comunidad misionera. Nos dio un nombre por el cual nos sentimos especialmente comprometidos con el Verbo Divino y su misión. Su vida es nuestra vida; su misión es nuestra misión.

Guiados por el Espíritu Santo lo seguimos, glorificando así al Padre y comunicando a los hombres y mujeres la plenitud de la vida. Anunciamos el Evangelio dondequiera la Iglesia nos envíe, a fin que todos los pueblos, por la luz del Verbo y del Espíritu de gracia, sean liberados de las tinieblas del pecado y encuentren el camino de la salvación.

La actividad misionera es, por consiguiente, la razón de ser y el objetivo de nuestra Congregación, y todas nuestras tareas, por más diversas que sean, deben tender hacia el cumplimiento del cometido misionero de la Iglesia.

(Del Prólogo de las Constituciones SVD)


Nuestro Carisma, nuestra Misión

1. Proclamar la Palabra de Dios a todos los hombres y mujeres especialmente allí donde el Evangelio no ha sido predicado, o lo ha sido en forma insuficiente, y allí donde la iglesia local no puede valerse por sí misma.

2. Convivir y procurar la comunión dentro de la pluriculturalidad e internacionalidad de los verbitas dando una imagen de la perfecta comunión de la Santísima Trinidad.

3. Hacer el éxodo de nuestras culturas hacia los pobres y marginados, a otras culturas, buscando la liberación integral de los hombres y viviendo la espiritualidad propia.

4. Trabajar en las dimensiones características de la SVD: Animación Misionera, Animación Bíblica, Justicia y Paz e integridad de la creación, Comunicación. Estas dimensiones caracterizan nuestro carisma misionero.

“El lenguaje del amor es el idioma entendido por todos los hombres”
(San José Freinademetz)

Misión del Verbo Divino

El Verbo de Dios se hizo hombre en un contexto histórico determinado. Jesús anunció la paz y la salvación a todos los hombres y mostró predilección por los pobres. Con su ejemplo, Jesús nos muestra el camino por el que hemos de participar en su misión. De ahí que tratemos de inserirnos en las situaciones concretas de los hombres entre los cuales trabajamos; abiertos a las tradiciones religiosas de los pueblos y respetuosos de ellas, buscamos entrar en diálogo con todos llevando la Buena Noticia del amor de Dios, y optamos preferencialmente por los pobres y oprimidos.

Estamos especialmente comprometidos en salir al encuentro de los demás en una actitud de diálogo. Nuestros interlocutores preferenciales son:

  • Personas en búsqueda de Dios.
  • Los pobres y marginados.
  • Gente de muchas culturas.
  • Gente de distintas tradiciones religiosas e ideologías.

Predicación del Evangelio

Los Misioneros del Verbo Divino consideramos que nuestra obligación es proclamar la Palabra de Dios a todos los hombres, suscitar nuevas comunidades del Pueblo de Dios y promover su crecimiento en comunión recíproca y con la Iglesia universal. En primer lugar y con preferencia, trabajamos allí donde el Evangelio aún no ha sido predicado o lo ha sido en forma insuficiente y allí donde la Iglesia local no puede valerse por sí misma. Cualesquiera otras tareas que asumamos han de estar orientadas hacia esta finalidad primordial.

Vivencia de los Consejos Evangélicos

Los votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia nos unen más estrechamente al Señor, a nuestros hermanos en la Congregación y a la Iglesia. Nos dan mayor estabilidad y libertad para el cumplimiento de nuestro trabajo misionero.

Internacionalidad – Interculturalidad

El carisma particular de nuestra Congregación se caracteriza por el hecho de que realizamos nuestro servicio misionero en una comunidad fraternal de laicos y clérigos en la comunidad internacional de la Congregación, a través del cual damos testimonio de la universalidad de la Iglesia y de la fraternidad de los hombres.

Búsqueda de la voluntad de Dios en los signos de los tiempos

Por la apertura con que, al igual que nuestro Fundador Arnoldo Janssen, buscamos conocer de continuo la voluntad de Dios, para arriesgarnos a nuevas tareas, en espíritu de disponibilidad, desapego y prontitud.

En cumplimiento de nuestro cometido misionero, quien se una a nuestra Congregación debe estar dispuesto a ir adonde el Superior lo envíe, aunque esta destinación le exija la renuncia a su patria, idioma y ambiente cultural. Esta disponibilidad constituye una característica esencial de nuestra vocación misionera.


Acerca de la espiritualidad Arnoldina:

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Ver también: Vivat Deus
(espiritualidad de Arnoldo Janssen)